
Soy incapaz de ubicar estilísticamente este primer LP del músico canadiense, y no por que su propuesta sea extraña, al contrario, pero por un lado me confunden los cientos de subgéneros que existen en la música electrónica y por otro la naturaleza heterogénea del disco dificulta su definición.
En el MySpace dice que es electro funk, por ahí lo definen ambient. Escuchandolo encuentras desde un riff de piano típico de la dance noventera en "Big Love" hasta la fantástica "Come Closer", emparentable a lo que hacen los Junior Boys. Si quisieramos podríamos meterlo en el saco de la chill-wave, la corriente más nueva (hasta donde yo sé) de la electrónica, sobre todo por eso de recuperar la calidez de los sonidos analógicos.
Sea lo que sea lo importante es que se trata de un muy buen álbum que se deja escuchar facilmente la primera vez, que luego te pide más y que termina instalandose en tu reproductor hasta transformarse en una adicción que no te hace daño, por lo tanto ideal para disfrutar junto a otras inocuas adicciones.
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