
Cada nuevo album de Tinderstick es como una sorpresiva visita de un viejo amigo. Lo invitas a pasar, sirves algo, lo escuchas. Siempre tiene algo que decir aunque en esencia es siempre lo mismo. Pero lo aprecias con sus virtudes y defectos, porque lo conoces hace tanto, y llegó a tu vida en un momento tan sensible y te acompañó tanto que lo mínimo que puedes hacer es tomarte el tiempo para prestarle atención. Su momento es la noche y su temperamento melancólico. Su temperatura cálida y cada nueva visita es un placer. Cuando te deja te quedas con un buen sabor en el corazón, luego sigues con tu vida, va pasando el tiempo, un poco te olvidas y de repente, cuando menos te lo esperas ahí está de vuelta. Como una suave lluvia otoñal.
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